“Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo,
«Involúcrame y aprenderé». ~ Benjamin Franklin
La educación centrada en el estudiante (también llamada aprendizaje participativo) es un enfoque educativo que prioriza las necesidades, los intereses, las habilidades y los estilos de aprendizaje de los estudiantes, en lugar de un modelo único y dirigido por el profesor. En vez de simplemente transmitir información para que los estudiantes la memoricen, este enfoque los involucra activamente en su propio proceso de aprendizaje.
Características clave de la educación centrada en el estudiante:
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Aprendizaje personalizado: La instrucción se adapta a las fortalezas, objetivos y ritmo de cada estudiante.
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Participación activa: Se anima a los estudiantes a hacer preguntas, explorar, resolver problemas y asumir la responsabilidad de su aprendizaje.
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Contenido práctico y relevante: Las lecciones se conectan con situaciones del mundo real y la vida de los estudiantes, lo que hace que el aprendizaje sea más significativo.
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El profesor como guía o mentor: El profesor apoya y facilita el aprendizaje en lugar de simplemente transmitir contenidos.
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Énfasis en el pensamiento crítico y la creatividad: Se reta a los estudiantes a pensar profundamente, no solo a memorizar datos.
Por qué es importante:
Una educación centrada en el estudiante ayuda a desarrollar la confianza, fomenta la independencia y prepara a los estudiantes para prosperar más allá del aula, especialmente en entornos diversos o desfavorecidos donde los modelos tradicionales pueden no lograr involucrar o empoderar a los estudiantes.
En el Colegio Amparo creemos que cada niño tiene un potencial único, y la educación debe ayudarle a desarrollarlo. Por eso, nos comprometemos con un enfoque de aprendizaje centrado en el alumno. En lugar de utilizar un modelo único para todos, adaptamos nuestra enseñanza a las necesidades, fortalezas e intereses individuales de cada estudiante.
Esto significa:
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Lecciones relevantes para la vida real y basadas en las propias experiencias de los estudiantes.
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Oportunidades para que los estudiantes participen activamente, hagan preguntas y piensen críticamente.
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Un entorno de aprendizaje donde los docentes actúan como mentores y guías, no solo como instructores.
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Un énfasis en la dignidad, la confianza y el descubrimiento, que ayuda a los estudiantes a convertirse en aprendices de por vida y líderes comunitarios.

